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lunes, 25 de febrero de 2013

EL ORIGEN DE LA FERIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD (PARTE II)


         Se recoge una crónica publicada en el Diario Córdoba sobre las casetas de finales del siglo XIX.

 La iniciativa particular no acusó nunca en Córdoba afición para instalar casetas en el ferial, como sucedía en Sevilla en el siglo XIX. Sin embargo, en las postrimerías del siglo, una de las múltiples sociedades de carácter recreativo que existían entonces concibió la idea de levantar una caseta para baile, a la que se denominó con el nombre de “Tienda del Amor”, iniciativa que tuvo un gran éxito. Durante las noches de feria, se vio concurridísima. Abundaban las muchachas ataviadas con mantones de Manila. Algunos años después instalaron otras el Ayuntamiento, el Círculo de la Amistad y el Club Guerrita, contribuyendo mucho al ornato y esplendor de la Feria.
En la del Club Guerrita, durante bastantes años, celebraron los socios un banquete anual al terminar la becerrada a la mujer cordobesa, y que constituía, sin duda , uno de los más brillantes espectáculos que se han venido celebrando sin interrupción hasta la muerte del “Califa”.
 Un año gozó de gran popularidad la que fue denominada “Tienda de la Calderas”. Un grupo de jóvenes de buen humor la construyó utilizando gran número de calderas, los bailes en ella celebrados hasta final de los festejos, estuvieron muy animados.
        Más tarde, el Circulo de la Amistad decidió construir una caseta de hierro y mampostería, que a la vez sirviera de lugar de reunión para sus socios durante el verano, estructura existente hasta nuestros días
”.
 
       Igualmente se recoge en el Diario Córdoba esta reseña sobre aquellas tiendas hoy llamadas casetas de finales del siglo XIX.

Si creemos a los viejos cronistas de las postrimerías del siglo XIX hubo en la feria una caseta de baile llamada “Tienda del Amor”, a la que acudieron nuestras bisabuelas engalanadas con el garboso mantón de Manila, castiza prenda que ha sido destronada por el más liviano vestido de faralaes.

Sería interminable la relación de las casetas que dieron fama a nuestra Feria de Nuestra Señora de la Salud. En primer lugar hay que situar a la del Círculo de la Amistad, mencionando a las que ya no han vuelto a ser instaladas, la del Club Guerrita, la de Los Periodistas que representaban a un Cortijo que diseñó el arquitecto Enrique Tienda, o la "Venta Mona" de la marquesa del Merito”.
En 1904 se hizo coincidir con la Feria, una Exposición Regional de Industria y Arte a petición de Carlos Carbonell y Morand. Es en ésta década cuando acaeció en la Feria un gran incendio que destruyó un gran número de tiendas y baracas, perdiendo los comerciantes e industriales todo cuanto habían invertido ahí.

 El 25 de mayo de 1910, tuvo lugar en Córdoba la primera demostración de aviación, realizada por René Barrier y René Simón. Debido a una gran tormenta, sólo pudieron realizar un vuelo ese mismo día, dejando el resto para el día siguiente. Estos festejos no se celebraron en el propio Paseo de la Victoria, sino en el aeródromo de Turruñuelos. En 1911 se repitió un espectáculo aéreo por parte de Tizzier.

         En el año 1924, y coincidiendo con la llegada de José Cruz Conde a la alcaldía del Ayuntamiento de Córdoba, se produce la primera acometida de electricidad para ser utilizada en la Feria, apareciendo las primeras casetas particulares. La crónica recoge que durante ese año, se instalaron millares de lámparas con pantallas de papel de colores, pendientes de cordones, cruzaban todas las direcciones los pasos, como guirnaldas de flores luminosas, dándole un aspecto verdaderamente fantástico. Durante este año se celebró el concurso de reinas de los barrios, para rendir homenaje a la belleza de la mujer cordobesa.

No será hasta finales del siglo XX y después de múltiples propuestas, cuando en el año 1994, la Feria se traslada definitivamente al Recinto Ferial de El Arenal.

EL ORIGEN DE LA FERIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD (PARTE I)


El origen de la Feria de Nuestra Señora de la Salud se encuentra en el 5 de agosto de 1284, el rey Don Sancho IV concede el privilegio al Concejo de Córdoba para que pudieran celebrarse dos veces al año, una Feria de ganado, empezando una el día de Cincuesma y otra el primero de Cuaresma, debiendo durar quince días cada una:

         Sepan cuantos esta carta vieren como Yo Don Sancho, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de Toledo, de Leon, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, por hacer bien y merced al Concejo de Córdoba, é por muchos servicios que me han fecho, tengo por bien que fagan feria en Córdoba dos veces en el año, la una que comience el dia de cinquesma, y la otra el dia primero de cuaresma, y que dure cada feria quince dias; é cualesquier que á esta feria vinieren con sus mercanderías mando que vengan salvos y seguros, é ninguno no sea osado de les facer tuerto, fuerza ni mal á ellos ni á sus cosas, dando sus dichos dó los hubieren á dar: otrosí tengo por bien que aquellos que vinieren á la feria que non den portazgo segun en Córdoba en los quince dias que durare la feria, y que usen en estas ferias, segun que usan en las otras villas del mio reino en que facen ferias. E mando y defiendo que ninguno no sea osado de les ir contra esto en ninguna manera, ca cualquier que lo ficiese pecharme hia en pena mil maravedís de la moneda nueva, é demas al cuerpo é á cuanto que hobiese me tornaria por ello. Y desto les mandé dar esta mi carta con mi sello colgado. Dada en Sevilla á cinco dias de Agosto, Era de mil trescientos veinte y dos años. Yo Semon Perez la fice escrebir por mandado del rey.”
 
         En el año 1422, la feria de Cincuesma comienza a celebrarse con carácter fijo en los primeros días de mayo. En el año 1492, los Reyes Católicos confirman la celebración de ambas ferias, el primer día de Cuaresma, y el primero de mayo. Es en el año 1556, cuando Felipe II confirma el privilegio real otorgado por el Rey Don Sancho II.

        En el año 1665, frente a la Puerta de Sevilla, dos labradores encuentran la imagen de una pequeña virgen en un pozo, cuyas aguas dicen devuelven la salud a todos aquellos enfermos que la beban. Para conmemoración del hallazgo, se erige una pequeña ermita en las inmediaciones, y se transforma en Feria a celebrarse en los primeros días de Pentecostés.    En el año 1790 la feria se reduce hasta las 10 de la noche por orden real, tras algunos alborotos registrados por noctámbulos. Es en el año 1803, cuando la feria se traslada frente de la Puerta de Gallegos, para acercarla a la plaza de toros sita en el Campo de la Merced.

           En el año 1820 la Feria adquiere un emplazamiento definitivo en el Campo de la Victoria (Jardines de la Victoria). En el año 1852, siendo alcalde el Duque de Hornachuelos, hizo igualar a un modelo todas las tiendas, según su clase, y será en el año 1855 cuando la Feria se celebra entre los días 7  al 10 de mayo, hecho que desencantó a la población, no repitiéndose el experimento, y volviendo el año siguiente a las mismas fechas tradicionales.
En 1890, se aprueba el cambio al 25 de mayo por petición de la Hermandad de Labradores pero es revocado al año siguiente, hasta que en el año 1905, se decide que será la fecha del 25 de mayo la que prevalezca, así hasta nuestros días.

VISITAS POR CÓRDOBA (PARTE I)

Cuando a algún turista se le menciona Córdoba, rápidamente se le viene a la cabeza la Mezquita, es sin ningún género de duda, el monumento más emblemático (de hecho sale en nuestro escudo de la Diputación) y que conste, todos los cordobeses estamos orgullosos de ella. También, con casi la misma seguridad, el visitante vendrá a ver Medina Azahara (Medinat al-Zahara)otro de nuestros característicos monumentos. Pero claro está, la sensación de la gente de fuera, es que Córdoba es una ciudad dormitorio, que se puede ver en un día, y también la idea (para mi erronea) de que Córdoba tan sólo es visitable en Mayo, aunque es evidente de que es en este mes donde presenta todo su esplendor, pero esto es algo que desarrollaré en otro post, en este primer conjunto de post, iré desarrollando otras alternativas que se suman a los dos citados monumentos, para demostrar, que Córdoba NO SOLO es la Mezquita y Medina Azahara y que, evidentemente, no se tarda un día en ver la ciudad entera.

Para no ser muy extenso, en este post me voy a centrar en la zona del Puente Romano, es decir, la Torre de la Calahorra, la Puerta del Puente, y el Triunfo de San Rafael, y aún así, pecaré de ser escueto en detalles para no aburrir al lector con datos innecesarios.


El monumento que veis catalogado como número 1, es la Torre de la Calahorra. Esta torre es una fortaleza de origen islámico concebida como entrada y protección del Puente Romano (para su información, fue declarada Conjunto histórico-artístico)Fue reformada por orden de Enrique II de Trastámara para defenderse de su hermano Pedro I de Castilla. A las dos torres existentes, se le añadió una tercera, uniéndose todas ellas por dos cilindros con la misma altura que aquéllas.

El número 2 se corresponde con el Puente Romano. Construido a principios del siglo I d.C., por orden de Augusto, sustituyendo a uno más primitivo. Está compuesto por 16 arcos, aunque originalmente tuvo 17. Fue uno de los más importantes medio de entrada a la ciudad desde la zona sur de la península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación. La Vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por él. En el centro del puente se encuentra una recreación del triunfo de San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.

El número 3 corresponde a la Puerta del Puente. Esta puerta, situada en el lienzo meridional de la muralla de la antigua villa, existió desde época romana. Fue la puerta más importante de la ciudad en el periodo medieval, ya que era paso obligado para todo el tráfico de viajeros y mercancías con el sur (tenga en cuenta cuando pase por debajo, que hace siglos, millares de personas pasaron con sus carromatos y a pie por ese mismo lugar). Lo que ha llegado hasta nosotros, sin embargo, es una segunda reconstrucción en la segunda mitad del siglo XVI.

El número 4 señala el lugar donde se encuentra el Triunfo de San Rafael. Para explicar la historia de este triunfo debo de retroceder hasta el siglo XVII, donde según la leyenda, nace la devoción por este arcángel, pues fue él quien salvó a la ciudad de Córdoba de la peste acaecida durante ese siglo, añadiendo un dato artístico, este conjunto es de característica barroca.

Lo que ya mencioné en la Torre de la Calahorra (declarada conjunto histórico-artístico) se engloba al resto de monumentos citados (los cuatro el mismo año,1931)

LEYENDAS: LOS SIETE INFANTES DE LARA

La calle cabezas se encuentra paralela a la Calle San Fernando. Aparece junto la fachada del torreón medieval de la casa de los Marqueses del Carpio. A su amparo se suceden las casas señoriales como la número 6, conocida como la de los Condes de Zamora de Riofrío.

Justo al lado, tras una cerrada verja, se adentra un callejón tan angosto que casi se besan sus tejados; es la calleja de los Arquillos, que ostenta descarnados muros de ladrillo y un escalonado pavimento empedrado. Haciendo honor a su topónimo, la cruzan transversalmente tres o cuatro arquillos que acentúan la perspectiva de profundidad. En este lugar anida una de las muchas leyendas históricas que Córdoba alumbra, y de la que proporciona pista la lápida que figura al exterior:“Dos insignes historiadores cordobeses, Aben Hayan, Ambrosio de Morales, y un cantar de gesta castellano nos dicen que en el año 974 en esta casa estuvo preso el señor de Lara  Gustios González y que las cabezas de sus hijos los siete infantes de Lara, muertos en el enfrentamiento contra Almanzor, fueron expuestas sobre estos arcos”.
El Conde de Lara, Gustios González, tenía siete hijos, todos hermosos, bizarros y atrevidos como su padre. Su primo Ruy Velázquez los invitó a su boda, así que ellos se encaminaron hacia Burgos donde sería la fiesta. Encabezaba la comitiva don Gustios y le seguían criados, halconeros, trovadores y cómicos y también soldados en fuertes caballos y sus hijos. Eran siete donceles altivos, valientes y amantes de su tierra y de su nombre. Ellos eran los de Lara.
La feliz prometida era doña Lambra y ésta presidió el torneo que se celebró días antes de la boda. Ella quería que ganase la pelea su primo Alvar Sancho, pero no fue así, porque la misma doña Lambra tuvo que proclamar vencedor a Gonzalo, el menor de los Lara. De ahí nació el odio de ella hacia los primos y su deseo de venganza, que logró transmitir a su esposo Ruy Velázquez.
Para empezar urgió a don Gustios para que marchase a Córdoba en misión secreta y muy importante ante el moro Almanzor; allí entregaría unos documentos muy reservados de la corte de Castilla a los que el mismo Almanzor daría contestación. El noble castellano deseaba cumplir con presteza y exactitud la misión a favor de su patria, así que a los siete días del encargo ya estaba a las puertas de Córdoba. Llega hasta Almanzor y no acababa de dar la misiva el general cuando estalla en ira; don Gustios le había presentado nada menos que su sentencia de muerte, que era lo que traía con tanto secreto y empeño desde Burgos.
Almanzor hubiera querido liberarlo de aquella traición, pero era demasiado buen conde y buen general para poderlo ayudar, así que lo dejó encerrado en la última torre del Alcázar, junto al río y esperó que llegasen noticias de Castilla.
Don Gustios se deshacía en lamentos encerrado en la prisión mientras maldecía la infamia de Ruy Velázquez sin poderla comunicar a sus hijos para que tomasen la merecida venganza. Aquel infame, queriendo achacar a Almanzor lo sucedido deploró con los siete Lara la ausencia de su padre y les juró que lo buscaría donde estuviere y, si era necesario, pondría por él el rescate.
Tal era su fingimiento y mentira que movilizó a cuatro mil infantes y setecientos jinetes al frente de los cuales se puso él mismo, acompañado de los siete condes de Lara. Cuando llegaron al castillo de El Vacar, ya en la sierra de Córdoba, el Ruy Velázquez, porque dijo de reunir gente para atacar a Almanzor, se volvió a Castilla, encargando la defensa y custodia del castillo a los Lara.
El traidor Ruy Velázquez, apenas dejó a los Laras, mandó aviso a Almanzor, acusándolos de invadir su castillo fortaleza y descubierto que tenían poca guarnición para defenderse. El general árabe mandó inmediatamente un gran ejército contra ellos. El combate fue encarnizado y cruel durante tres días con sus noches. Tres hermanos murieron en la pelea y los otros cuatro, al último día cayeron prisioneros; a todos, vivos y muertos, les cortaron la cabeza, llevando a las siete clavadas en picas a Córdoba.
Desde la torre prisión oía don Gustios los gritos algazaras que hacían los moros: celebraban por las calles, en la Mezquita y por el margen del río, donde se humillaba y escarnecía a los prisioneros, una gran victoria. Desde lo alto de la torre, porque sufriese más, le dejaron ver la celebración. Y vio don Gustios a sus generales vencidos y a su bandera cautiva y, al paso de  la comitiva advierte que las cabezas que llevan clavadas sobre largas picas y que le muestran, con saña y descaro, son las cabezas de sus siete hijos.
Almanzor se compadeció del gran dolor de Gustios, y porque sabía que había sido traicionado, lo liberó de las mazmorras de la torre del Alcázar y lo dejó marchar a Castilla.
También cuenta la historia que una hermana de Almanzor casó con Gustios y tuvieron un hijo que se llamó Mudarra. Fue éste gran caballero y marchando con sus padres a Castilla el que vengó, dando muerte a Ruy Velázquez y a su esposa, doña Lambra.
Aquí se encuentra el origen de la leyenda en la calle Cabezas, siendo estas colocadas en los arquillos de ladrillos que presenta dicha calle, allí estuvieron hasta que se consumieron, cada una encima de un arco.
Según los estudios recientes, esta leyenda queda encuadrada bajo el reinado de Sancho IV de Castilla. La Casa de Lara es un linaje de la nobleza española, originario del Reino de Castilla medieval, que debe su nombre a la localidad burgalesa de Lara de los Infantes.

BIENVENIDA

Este blog trata sobre temas relacionados con la historia de Córdoba, así como sus monumentos, su cultura, etc demostrando la gran riqueza que tiene esta ciudad, e intentaré elimiar la idea de que Córdoba tan sólo es la Mezquita o los patios.